Proyectos de tesis

Trabajo y existencia en el proyecto planetario de la técnica

Mauricio Calle Zapata

Una recuperación del sí mismo en Karl Marx y Martin Heidegger busca pensar, a partir de la crítica a la subjetividad y el capitalismo surgidos en el seno de modernidad, el lugar que ocupa el trabajo y la existencia como modos de ser del hombre dentro de esa concepción planetaria de la técnica. Dicha concepción tiende a establecer desde una ontología de la producción técnica el posible diálogo entre el jóven Marx y el I-II Heidegger, quienes separados por un espacio y tiempo tan amplio, piensan la condición humana a partir del proceso de alienación. Una alienación (Entfremdung) que ve en el desarrollo del proyecto moderno de la técnica su más radical forma de expresarse y que se presenta en ambos autores de la siguiente manera: primero en Marx desde la capitalización o valorización del trabajo y las fuerzas productivas y segundo en Heidegger desde el poner provocante de la técnica sobre todo lo existente como una reserva almacenada. El hecho acá expuesto implica que ambos autores piensen finalmente, en su sentido particular ya sea socio-económico o en su sentido ontológico, ya no sólo en la crítica a la modernidad en su modo de producción técnico sino también un llamado a liberarse y liberar al ser humano de lo inauténtico como recuperación del sí-mismo.

 

La vida humana y los condicionamientos de la comprensión. Un análisis comparativo entre Heidegger y Ortega y Gasset desde los tópicos “condición de arrojado” y “creencia”

Daniel Quiroz Ospina

Para Martin Heidegger, el ser humano se encuentra “arrojado” en un mundo desde el cual adquiere una comprensión de las cosas. Dicha comprensión es previa al actuar del ser humano y determina la manera como éste se mueve en el mundo. Para José Ortega y Gasset, por otro lado, el quehacer de la vida del ser humano está determinado por unas “creencias” en las que éste se encuentra de antemano gracias a su circunstancia; la característica fundamental de las creencias es, según el autor, es que no se “tienen” sino que se “está en ellas”. De esta manera, los dos pensadores afirman a grandes rasgos que el ser humano actúa a partir de interpretaciones dadas de las cuales difícilmente es consciente. Sin embargo, han llegado a esta conclusión a través de caminos distintos; sus puntos de partida, sus conceptos y sus objetivos fueron muy diferentes. En este sentido, cabe preguntarse en qué se asemejan y en qué se diferencian esos puntos de partida, esos conceptos y esos objetivos. Así pues, el objetivo de esta investigación es precisamente establecer las semejanzas y las diferencias entre las propuestas de Heidegger y Ortega acerca del problema de los condicionamientos de la comprensión en la vida humana.

 

El giro ontológico de la hermenéutica a la luz de la dialéctica de Platón

Yissel Andrea Garzón

En términos generales me propongo entender a cabalidad el giro ontológico de la hermenéutica. Para Gadamer, la hermenéutica alcanza un nivel ontológico cuando se hace patente que el comprender, en tanto exhibe una estructura dialógica, tiene como condición de posibilidad el médium lenguájico en el que se desarrolla. Por ello, en la parte III de Verdad y Método (1960) el filósofo hará del lenguaje el centro de sus reflexiones ontológicas. Quienes se han preocupado por delinear la ontología en la filosofía de Gadamer se han concentrado en esta última parte. Yo creo, en cambio, que para entender a cabalidad la dimensión ontológica de la hermenéutica hace falta interpretar las reflexiones de la tercera parte a la luz de la dialéctica platónica que es el modelo mediante el cual Gadamer apuntala el giro ontológico de su filosofía.

 

Gadamer y Aristóteles: aplicación hermenéutica y racionalidad práctica.

Cristian Camilo Garzón Morales

El retorno a Aristóteles en las discusiones contemporáneas, en especial el que se ha dado a conocer como ‘neo-aristotelismo alemán’ en el siglo XX -que tiene a Gadamer como uno de sus más conocidos representantes- sigue siendo de interés en la medida en que se asume una apropiación e interpretación productiva de la tradición griega desde la perspectiva de problemas y demandas propias de nuestra época. La situación a la que respondía, en la segunda mitad del siglo XX, puede caracterizarse brevemente como la necesidad de caminos teóricos alternos al del ideal moderno de ciencia, verdad y racionalidad humana. El problema transversal que busca rastrear la investigación es el problema de la razón y su facticidad: ¿en qué sentido entendemos que la razón humana es ya activa, implicada en su situación (y por tanto condicionada por ella), pero que también por ello mismo es apertura y proyección de sentido (en una dimensión temporal, de acción y pasión, de transformación y condicionamiento)? ¿En qué sentido nos aclararía la ética aristotélica tal problemática? ¿Se trata tan solo de una distorsión o un uso acomodado y descontextualiazado del texto de Aristóteles (como han señalado sus críticos), que sería corregido con una reconstrucción filológico-histórica de la doctrina aristotélica en su conjunto? ¿No podemos acaso asumir como interpretación la apropiación gadameriana? ¿qué implica interpretar la tradición filosófica?

 

Camilo vargas guevara

En esta investigación me propongo en un primer momento señalar la potencialidad política de la hermenéutica de Gadamer centrándome en su concepto de diálogo. Entendido como una forma de fusión de horizontes capaz de instaurar algo común que no existía antes entre las partes en conversación. Una vez realizado este movimiento, quisiera problematizar un presupuesto fundamental del diálogo presente en la hermenéutica –y también en el pensamiento liberal-, a saber, el presupuesto de que todos los seres humanos tienen la posibilidad de hablar, o en otras palabras, el supuesto de que la voz de todos los seres humanos puede ser tomada como palabra digna de participar en algún diálogo. Esta problematización será llevada a cabo a partir del concepto de desacuerdo propio de Rancière. Con esta última categoría se pone de manifiesto la existencia, desde antiguo, de cuerpos cuya voz no puede ser tomada como palabra. Veremos si la hermenéutica filosófica usada para la pensar la constitución de lo común a través del diálogo puede resistir el desmoronamiento de uno de sus pilares fundamentales.

 

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